Construcción y customización de guitarra y bajo eléctrico
 
Poniendo a punto un Mesa Boogie Satellite 60

Poniendo a punto un Mesa Boogie Satellite 60

Debo confesar que una de las razones por las que dejé de reparar electrónica en el taller fue tener que conseguir recambios en las tiendas de componentes. No soporto que dispongan de mi tiempo y si algo es habitual en este tipo de comercios cada vez más escasos, es precisamente la espera. Y bien larga, por lo general. Entras, y aunque haya solo dos personas delante de ti, ya sabes que puedes echar fácilmente una hora. Si bien desde que existen los smartphones las esperas ya no son lo que eran, reconozco que llega un momento que cuando la luz azul ha derretido mis córneas solo queda darse una vuelta echando un ojo a los abarrotados expositores llenos de inventos que jamás vas a comprar y mirar con inquina a ese señor que no solo busca unos condensadores de Vidriagón, de capacidad imposible, con forma de triángulo escaleno y color fucsia (para finalmente no llevárselos, por cierto), sino compartir con el pobre tendero sus infumables batallitas como técnico. Y tú, mientras, aguantando estoicamente ahí, valorando si no sale mejor comprarse un aparato nuevo que perder la tarde allí… (spoiler: no sale mejor y nunca deberíamos haber permitido que eso sucediera).

Emosido engañado

Bien mirado, estas tiendas son uno de los últimos bastiones contra el modelo ultra capitalista, no solo porque le da otra oportunidad a aparatos que de otra manera acabarían, antes de tiempo, contaminando el aire, la tierra, el agua (y por extensión a quienes vivimos de esos elementos), sino que también ansía fagocitarlo todo mediante comercios de autoservicio y venta online concentrados en las manos de un puñado de magnates sin corazón (perdón por la redundancia). Eliges lo que vas a llevarte, lo pagas y sales escopetado. El único momento que te alejas de seguir produciendo es para consumir y viceversa. Aterrador, ¿eh?

Nos han acostumbrado tanto a este modelo del lo quiero, lo tengo, que algo tan lógico como ir a una tienda, ver y tocar el género y charlar con el tendero sobre el producto que estas a punto de adquirir y sus aplicaciones, se antoja como un anacronismo y un total despilfarro de energía. Una oda al consumismo feroz y al individualismo más absoluto.

Ya no solo es la automatización de los sistemas de venta y la destrucción de millones de puestos de trabajo, ni siquiera el impacto medioambiental que suponen las toneladas de embalajes y transportes por tierra, mar y aire de millones de paquetes para allá y para acá constantemente. Es que además estás comprando por foto (un auténtico acto de fe) un producto que no sabes si es lo que realmente necesitas. El conocimiento ya no fluye de manera circular entre los clientes y el comercio compartiendo experiencias, sino de forma unidireccional desde plataformas de opiniones en Internet (con mayor o menor sesgo o rigurosidad) al cliente final.

Así que, por incómodo que nos parezca hoy en día, reivindico el comercio tradicional y de cercanía siempre que sea posible. ¡Vivan las malditas tiendas de electrónica!

La excepción que confirma la regla

Pero esto no significa ni de lejos que vuelva a reparar electrónica. Significa que a veces tengo la necesidad de reparar mi electrónica. Y esto se debe a que hace poco se cruzó en mi camino una buena ganga.

La ganga

Hace casi dos años ya me hice con un ampli que me flipa: Fender Pro Junior. Potente, pequeño y con un tono espectacular. Ideal para tocar puntualmente con coleguis o para llevártelo a algún bolo al que tengas que acudir lo más ligero posible. Una de las cosas que me encanta de este ampli es la sencillez en sus controles y lo bien que se maneja con pedales. Así que cuando apareció en mi radar lo que consideré una versión más grande de este, no me pude resistir. Era el Mesa Boogie Satellite 60.

Este no es un modelo muy conocido. Es una rareza, de hecho, porque fue diseñado como pareja de los Mark IV para configuraciones en estéreo. Aun así suena genial por sí solo. Tiene un único canal de 60w limpio basado en los circuitos de los primeros Fender, con un único control de tono y de presencia. Dispone de un volumen y un Master sin demasiado sentido, porque como he dicho, el techo limpio es brutal. También tiene un loop de efectos serie totalmente prescindible por la misma razón. Lleva únicamente 2 válvulas 12AX7 en el previo y 2 6L6 en la sección de potencia. El mueble está construido como un tanque, con madera laminada sin una sola vibración, y un altavoz Mesa Black Shadow de 12” fabricado por Celestion que funciona increíblemente bien.

¿La ganga?

Por lo general siempre he tenido bastante buena suerte con el material de segunda mano que he ido comprado al cabo de los años. Pero de vez en cuando te encuentras con averías, sobre todo, si se trata de equipos con una cierta antigüedad. En este caso, el amplificador fue fabricado en torno al año 96 del siglo pasado y cualquiera que haya reparado electrónica de sonido sabe que tras 28 años de servicio, los condensadores electrolíticos pueden estar ya pidiendo la jubilación.

Una vez comprado y en casa, el ampli dejó de sonar repentinamente. Realicé la maniobra clásica de los informáticos, esto es: apagar y encender, y continuó funcionando. Pero ahí ya empecé a sospechar que algo no iba bien.

En cualquier caso, el ampli sonaba tan bonito que decidí hacerle una buena puesta a punto y ya de paso, igual resolvía ese misterioso silencio que se había presentado.

La limpieza

Cuando lo recogí tuve la sensación de que este ampli estaba bien cuidado en el sentido de que no tenía rozaduras o desperfectos as en el tólex ni la rejilla, pero que ha estado expuesto al polvo toda su vida, sobre todo, por el olor a rancio. Además, tenía algo de óxido en las partes metálicas.

Mesa Satellite esquina
Mesa Satellite 60 estructura
Mesa Satellite 60 asa
Mesa Satellite 60 tornillos
Mesa Satellite 60 corner
Mesa Satellite 60 jack
Mesa Satellite 60 tolex

Así que decidí desmontarlo por completo y limpiarlo a fondo.

Manos a la obra

Comenzamos extrayendo con cuidado las válvulas y poniéndolas a buen recaudo. Conviene marcar su posición para volver a colocarlas donde estaban. Desconectamos el cable del altavoz y sacamos los 4 tornillos de la parte superior. Estos enganchan el chasis al mueble a través de unos silent block que amortiguan las vibraciones producidas por el altavoz. Buen detalle.

Sacamos la rejilla retirando los tornillos frontales y también la tapa trasera. ¡Bendito destornillador eléctrico!

Desmontamos el altavoz extrayendo los tornillos por delante y, manipulándolo con mucho cuidado, retiramos el polvo de la superficie con una brocha suave.

Desmontamos el asa y las esquineras metálicas y las frotamos con lana de acero 0000 para eliminar todo el óxido posible. Hacemos lo mismo con las cabezas de los tornillos.

Ya con el mueble vacío podemos pasar a limpiarlo a fondo con una brocha y un trapo húmedo con un poco de detergente.

El tólex se puede rematar con un producto para la limpieza de salpicaderos de coche, aunque en mi caso lo hice con crema de reparación de madera, basada en ceras y aceites que le aportan brillo. Como el material es sintético y no absorbente, conviene frotarlo muy bien para retirar el exceso.

Una vez limpio y reluciente de nuevo, podemos volver a montarlo.

La reforma de la electrónica

Aprovechando que tenemos el chasis fuera vamos a localizar los condensadores electrolíticos a sustituir, así como las resistencias de carbón, que son bastante poco fiables y, al parecer, uno de los talones de Aquiles de los Mesa.

Los condensadores

Vamos a darle una jubilación dorada a los siguientes capacitadores:

-2 x 220uF 300V

-2 x 47uF 100V

-2 x 30uF 500V

Y de rebote vamos a cambiar 3 Orange Drop por otros de la misma capacidad pero con mayor rango de tensión, ya que según este vídeo, ha habido problemas con ellos.

-3 x 0,1 uF 600V (los originales son de 400V).

La búsqueda de estos en formato axial y por las tiendas de electrónica más populares fue bastante infructuosa. Así que tuve que recurrir a mi proveedor de electrónica musical de referencia: Jesús, de Electrónica Baile. Él me pudo conseguir todos ellos y de marcas específicas para amplificadores de audio. Eso sí, a un precio desorbitado, casi 90€ los 9 condensadores. Pero es que no los conseguí encontrar genéricos a un precio más razonable. Es lo que hay.

Las resistencias

Y con las resistencias, pues lo mismo. Buscar todas las resistencias de carbón y sustituirlas por otras de película de carbón o película metálica si es posible:

En la placa principal:

-R141 22K Ohm, 5% 2W

-R111 y R110 100Ohm 5% 1W

En el zócalo de las válvulas de potencia:

-2 x 470 Ohm 10% 2W

En la fuente de alimentación:

-2 x 150 K Ohm 5% 1W

Como veis, estas dos resistencias están rotas. Podría ser la causa de aquel fallo del primer día. Volveremos sobre ellas más adelante.

A diferencia de los condensadores, estas sí pude comprarlas en Electrónica Embajadores, esa tienda donde ver la vida pasar…

El monto total no llegó a 3 €, creo recordar. Un precio más normal por componentes electrónicos.

Sustituyendo componentes

Ya tenemos todos los ingredientes que vamos a usar en esta receta, así que nos ponemos manos a la obra.

Lo primero y más importante es que debemos asegurarnos de que los condensadores electrolíticos están descargados. Especialmente los de mayor capacidad, pues manipularlos con carga puede ser peligroso. Los descargamos con una resistencia cerámica de bajo valor (1K Ohm 5w, por ejemplo) y comprobamos con el polímetro antes de meterles mano.

Retiramos todos los restos de silicona que fijan los componentes entre sí y a la placa. Como el ampli es antiguo, estos están cristalizados y salen con facilidad.

No perdáis el tiempo desoldando los componentes de la placa para tratar de sacarlos completos. En su lugar, cortad las patillas, sacadlos de la placa y extraed el resto con facilidad. Así la placa sufrirá menos. Limpiad bien el topo de restos de estaño y resina. Yo usé un desoldador de pera que va la mar de bien, pero puede ser con un chupón o con cinta desoldadora, lo que tengáis más a mano.

Mesa Boogie Satellite recap
Mesa Boogie Condensador fuente
Mesa Satellite soldadura

Aunque se tarda más, fui quitando cada componente y colocando el nuevo. Esto me evitó el clásico: “Y esto, ¿dónde iba?”, especialmente en una placa como esta, diseñada para alojar el circuito completo del Mark IV y donde se usa únicamente una parte, por lo que hay un montón de topos libres.

Como podéis ver, las resistencias rotas habían sufrido un fogonazo que había llegado a dañar la placa. Por suerte, al limpiar, vi que las pistas no estaban afectadas.

Mesa Satellite Carbon resistor
Mesa boogie burned resistor

Desmontamos los potenciómetros y soltamos los mínimos cables posibles para poder mover la placa y soldar los patas de los componentes. Después los vamos colocando en su posición y soldamos sus patas asegurándonos que quedan en su lugar, pegaditos a la placa.

Los condensadores de 47uF que voy a colocar tienen un mayor tamaño que los originales (350V en lugar de 100V) y tenemos que acomodarlos en ese hueco más pequeño. Le he colocado unas espumas rígidas para evitar que las vibraciones típicas de los combos los dañen.

TAD Cap Mesa Boogie
Mesa Boogie caps

Una vez cambiado todo, ha quedado así:

Montamos todo de nuevo y probamos que funciona correctamente. ¡Y así parece! ¡Suena! Aparentemente no hemos metido la pata con nada.

 

El amperio contraataca

Son días de sol, júbilo y disfrute, tocando en casa con este pedazo de amplificador con un limpio redondo y precioso. Con el volumen al mínimo, eso sí, ya que tiene una potencia atronadora.

De repente, un cambio en el ambiente. Oscuridad. Parece que se nubla… algo sucede… ¿me ha parecido notar una pequeña caída en el volumen? Será mi imaginación. El cable de la guitarra, que ha hecho un extraño. ¿Será el conector jack que tiene algo de holgura…? Seguimos tocando. Todo bien. Bueno, no. Ahí está de nuevo y eso ha sido, sin duda, una variación de volumen… Vale, otra vez, el volumen ha caído, claramente. Mucho. Cagüen… Oficialmente algo está pasando.

Cuando un ampli de válvulas falla, todas las miradas se vuelven hacia ellas, las válvulas. Son las primeras sospechosas. Estos arcaicos y mágicos componentes son también muy frágiles. Así que la primera sospecha, habiendo ya trabajado en el interior del ampli donde todo tenía bastante buena pinta, fue una válvula defectuosa.

La persona a la que se lo compré, que lo tuvo en propiedad relativamente poco tiempo, me dijo que el dueño original le acababa de cambiar las válvulas poco antes de vendérselo. Así que cuando me entregó las originales di por hecho que, aunque antiguas y desgastadas, estas funcionarían correctamente. Así que, como las tenía muy a mano, cometí el error de usarlas para hacer pruebas.

Comencé colocándole primero una de previo (12AX7) y, tras comprobar que el problema persistía, le cambié la segunda. Todo sigue igual, así que, válvulas de previo descartadas.

El siguiente paso fue comprobar las válvulas de potencia. Fuimos con la primera y… ¡oh-oh! Al conectar el Stand-by empezó a salir humo del amplificador. Parece que las válvulas originales, además de antiguas, estaban un poco pochas. Esto me hace recordar la famosa consigna: “Los experimentos, con gaseosa”.

 

Control de daños

Volvemos a desmontar el chasis y, como por el humo se sabe dónde está el fuego, enseguida vemos que la resistencia montada en el zócalo de una válvula (precisamente una de las que sustituimos), está achicharrada. Ha durado poco.

Para rematar, compré la cantidad justa de resistencias para la primera reforma, así que tuve que volver a hacerle una visita a mi querida tienda.

 

Vuelta a la investigación

No tardé mucho en sustituir la resistencia quemada y todo volvió a su punto original, es decir, funcionando pero con su avería intermitente de variación de volumen.

Probé con otras válvulas antiguas que tenía por el taller y que sí estaban en buen estado. Revisé bien todas las soldaduras. Medí con el BIAS Tester que no hubiera variaciones de tensión o intensidad en las válvulas de potencia durante el fallo. Limpié con espray de limpia contactos de residuo 0 los potenciómetros… Nada resultó.

 

El profesional

Como he contado muchas veces, lo mío son las guitarras. Pese a que hago mis pinitos con la electrónica de válvulas, hay muchas cosas que aún se me escapan por el mero hecho de no trabajar con ella a diario.

Había llegado el momento de poner este trasto en manos de un profesional.

Alberto de Alver Amps es un apasionado de los amplificadores como yo lo soy de las guitarras. Os recomiendo que le echéis un ojo a su trabajo aquí.

Tras varias pruebas su diagnóstico, fue que el potenciómetro del Master, además de estar cableado de una manera poco ortodoxa ya de origen, estaba desgastado en una zona en particular, y eso, sumado a que el eje tenía cierta holgura, hacía que fallase todo de vez en cuando.

Además de esto, también estuvo haciendo un repaso general, limpiando conectores, etc. Había incluso un porta fusible roto y en su interior, un fusible puenteado con un hilo de cobre. ¡Sorpresas que te encuentras en el mundo de la segunda mano!

Así que, en resumen, se limpió y se recableó el Master, y además se le añadió en paralelo un condensador, a modo de Treble Bleed, que mejora la respuesta de las frecuencias agudas a bajos niveles de volumen.

Las válvulas con que se lo llevé eran antiguas, como he comentado. Aun así funcionaban correctamente, excepto una de previo, bastante microfónica. Según me comentó, el ampli estaba ajustado con un BIAS muy frío, entorno al 30% (recordemos que un ajuste normal viene siendo del 70%). Siendo un ampli eminentemente limpio, un ajuste de ese tipo tiene su sentido, además de alargar enormemente la vida de las válvulas. El plan es, en un futuro no muy lejano, experimentar con otras válvulas, aunque de momento, se queda con las JJ con las que vino en un principio, que no van nada mal.

 

¡Por fin…!

…Tenemos el ampli listo, limpito, con el mantenimiento hecho y las averías reparadas.

Al final la ganga no lo era tanto, pero es un ampli que merece mucho la pena por su potencia, tono, sencillez y tamaño. Ahora unos buenos pedalitos por el input, mi querida Doppelganger 5, y ¡a disfrutar!

 

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